"Rafa es un superhéroe y al mismo tiempo un ser humano. Como si fuera a la vez Clark Kent y Superman"

John Carlin, coautor, junto con Rafa Nadal, de la autobiografía 'Rafa, Mi historia', nos revela los entresijos de la infancia del mejor tenista español de la historia   

¿Qué es lo que más le sorprendió de Rafa Nadal? Nadal es un ser humano que hace un desgaste brutal para superar desde muy joven las limitaciones físicas, las lesiones, los dolores y sus inseguridades. Rafa es un superhéroe y al mismo tiempo reconocible como ser humano. Por eso yo lo veo como si fuera a la vez Clark Kent y Superman, una analogía que gustó mucho a su entorno y equipo de trabajo porque lo ven también así. Su gran mérito es haber alcanzado esa cima a base de esfuerzo y disciplina sin dejar de ser Rafael.

¿Qué diferencias hay entre el personaje y la persona? ¿Cómo es el Rafa que no sale en los medios? Su personalidad fuera de la pista tiene poco que ver con ese guerrero infatigable que vemos cuando compite. Es una persona sensible, respetuosa, cortés con todo el mundo y bastante dulce, con sus rabietas, enfados y alegrías. Un ser normal y también muy especial.

¿Cómo se forja un campeón del mundo? Es muy sagaz. La gente de su edad cree que vivirá para siempre. Él es consciente de lo breve que es la vida del deportista. Sabe que con 31 o 32 años como mucho le llegará una especie de muerte antes de la muerte, ya que por propia experiencia ha vivido que una simple lesión puede significar que todo se ha terminado. De ahí la intensidad y el empeño con que trabaja para extraer el máximo jugo a sus posibilidades tanto cuando entrena como cuando juega. Todo responde a su lógica filosófica.

¿Alguna anécdota que le haya llamado especialmente la atención? Con 19 años, estando ya en la cúspide, una lesión en el pie izquierdo estuvo a punto de suponer su retirada total del tenis. Ahí demostró su capacidad sobrehumana. Sin poder levantarse se iba a darle raquetazos a la pelota sentado en una silla al fondo de la pista de entrenamiento tras visitar varios médicos y sin saber si podría curarse. Él dice que hay muchos que juegan con dolor, pero él lo hace con muchísimo dolor, al que derrota gracias a su fuerza mental. Hay dos claros ejemplos. Uno, cuando en la final sub'14 nacional juega con un dedo roto y gana merced a ese túnel de concentración en que se instala. Cuando le van a dar la copa, le duele tanto que otro chico tiene que levantarla por él. El otro instante, la final de Australia en 2009. Eso fue dramático. Tras una paliza brutal ante Verdasco en semifinales en cinco sets acabó destrozado físicamente. Dos o tres horas antes de la final ante Federer no podía ni andar, estaba muerto a pesar de pasarse la noche anterior metido en una bañera de hielo. Ahí llegó su tío para decirle lo que debía: " Mira, son las cinco y media y cuando salgas a la pista te aseguro que no te sentirás mejor. Es posible que incluso peor. De modo que depende de ti armarte del valor que necesitas. No digas que no puedes (...)". Entró en su espacio mental, se impuso al cansancio y batió a Roger en cinco sets. Muy pocos seres humanos, en cualquier terreno, son capaces de semejante hazaña.

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